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¿Qué es Dolce Inferno?

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Dolce Inferno es una novela de fantasía paranormal que estoy escribiendo y voy publicando los borradores en este blog para que los leáis. Va a ser una saga y lo que podéis encontrar de momento es la primera parte: Polvo de Estrellas.
La autora soy yo, Luxuria o Lux o Viento según qué lugar de internet. Si lo veis que la publica en algún sitio alguien diferente, avisadme porque seguramente me estarían plagiando.
Sinopsis: Tras la última batalla contra los demonios, los ángeles quedaron muy debilitados por lo que tienen que sufrir un duro entrenamiento para poder pertenecer al Coro Celestial. En esta era el nuevo encargado de adiestrar a los jóvenes principiantes es Gabriel, un ángel al que todos quieren nombrarle arcángel pero él lo rechaza siempre.
Los ángeles, bellas y poderosas criaturas pero que están condenados a no poder amar a nadie mientras que los demonios se esfuerzan por tentarles.
Esta historia se desarrolla en un mundo basado en la Tierra pero una Tierra diferente a la que conocemos, en la que parte está dominada por los demonios y sus defensores y en otras, el poder de la Inquisición,una organización muy avanzada tecnológicamente, se ha logrado imponer. Un mundo donde todos intentan hacerse con el 5º elemento o akasha, el material más valioso y escaso que existe.
Todo se complica a partir de que Amarael, una joven candidata a ángel, conoce a un demonio con el que se ve a escondidas.

Advertencia de contenido

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Esta historia contiene escenas no aptas para todos los públicos: Violencia, lenguaje malsonante, sexo, drogas, incesto, violaciones, orgías. ¡Sea responsable! Algunos temas metafísicos pueden chocar con sus creencias e ideologías. Es una historia de fantasía, si no tiene la mente lo suficientemente abierta no la lea y no moleste a los que les gusta. El mundo en que se desarrolla está basado en la Tierra para que sea menos lioso, pero no es la Tierra, verlo como un universo alternativo.

¿Qué estilo prefieres?

Libros autopublicados

dos nuevos capítulos(Pde 30+31)

Bueno, el otro día estuve actualizando el blog y puse al día la sección de los pdf que podéis leer pinchando en "Leer capítulos" en el menú de arriba o en este enlace: http://dolce-inferno.blogspot.com/2009/03/capitulos.html


También he puesto los dos nuevos capítulos, que en realidad es uno muy largo por lo que lo he dividido en dos, y por haber tardado en actualizar los subo a la vez, que no os merecéis que os deje a medias. Hubo un lío con las fechas de las entradas y como el feed del blog no va muy bien pasó que aparecieron las entradas del pdf como nueva actualización y quizás eso os chocó, pero ya está, en el link que os he puesto están todos los capis; mi intención era haber actualizado ese día explicando lo que estoy haciendo ahora, pero me ha sido imposible hasta este momento.

Aclaro por si acaso que los números de los capítulos en pdf no coinciden con los números de las entradas. Es decir, que lo que aquí he llamado "PdE 30 y 31" en el índice os saldrá como 22 y 23. En algunos viene entre paréntesis por si acaso a cual correspondería.

Estoy de buen humor a pesar de que estoy pachucha :( porque ayer traté de escribir más, pero con el dolor de cabeza me resultó imposible así que me puse a planificar el resto de la historia y debe ser que la fiebre me hace delirar porque lo encajé todo, ya tengo el guión de la historia completa y si todo sale así Dolce Inferno será unos cuatro libros. Cuatro tocho de libros(porque en Word llevo unas 300 páginas que un libro equivalen al doble) haciendo sufrir a mis angelitos...pobrecillos. Espero leer comentarios vuestros a lo largo de estos años porque la cosa va para largo xD

Y ahora os tengo que dejar, en "leer más" os pongo por si acaso estos nuevos capítulos.

Para leerlos en pantalla completa en la esquina superior derecha del documento, dadle a "Toggle full screen"


Un saludo muy grande a todos mis lectores



Polvo de Estrellas 22

Polvo de Estrellas 23

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Polvo de estrellas cap. 29

Bueno, entre los premios que he recibido, comentarios y mensajes tendría que haber hecho una entrada para esto, pero a los que me dejaron comentarios creo que les respondí a todos en su blog y lo que supongo que queréis es el nuevo capítulo, que lo tengo desde hace un tiempo, pero quería ir un poco más adelantada porque eso me da seguridad para todo lo que va a pasar en los próximos capítulos que pertenecen a la recta final. Como tengo material ya para dos capítulos más esta vez no tardaré tanto en actualizar.

Os agradezco de corazón la paciencia y los comentarios que me dejáis. Aunque sea un simple "sigue así" me recarga de energías para seguir escribiendo. Más de un año ha pasado ya y jamás pensé que llegaría tan lejos. Cuando escriba la entrada del último capítulo se me empañarán los ojos xD.

También voy a volver a cambiar el diseño del blog. Estoy creando nuevas secciones y para que quedasen bien necesitaba unos scrips que eran incompatibles con otros que tengo y como tengo tantas cosas en la plantilla ya no sé ni que vale ni qué es código basura así que lo mejor es empezar de cero. Espero que esta vez se cargue más rápido el blog. El nuevo diseño me está quedando muy serio, pero no era plan de ponerle una plantilla de colores, mira que me gustan, pero como que no pega. (Por cierto, si alguien sabe cómo poner anclas o enlaces en el mismo texto me haría un gran favor que me lo explicara. He seguido las inscripciones del blog de Pizcos que es el único sitio que he encontrado y no hay manera :( y las necesito)

No me enrollo más. En "Leer más" podréis leer este nuevo capítulo que es muy importante. Con tanto nombre y explicación espero que haya quedado claro.


El efecto de la droga empezó a disiparse y yo a recobrar el conocimiento. Mis sentidos estaban anulados y mi mente aturdida, pero eso no me impidió detectar el peligro que me acechaba. El veneno tal y como había dicho Zadquiel anulaba cualquier signo vital tan efectivamente que era incapaz de defenderme. Probé a mover algún ápice de mi cuerpo, pero todo esfuerzo resultó en vano. Sentía el peso muerto de mi propia masa. Comencé a poder distinguir sonidos furtivos y sombras que ondulaban en la oscuridad, aunque en esas circunstancias ya no confiaba ni en mis propios sentidos. A medida que iba recuperando lucidez intentaba pensar en algo sensato. El repiquetear del agua procedente de una cascada me envolvió. El dulce sonido provenía desde todas direcciones, rodeándome. ¿Estaba bajo una cascada? No percibía la esencia de naturaleza alguna y aquello me desconcertó casi tanto como descubrir que estaba volando o mejor dicho, que arrastraban mi cuerpo en volandas. El dolor que sentí cuando mi espalda golpeó sin consideración alguna una áspera losa de piedra me terminó por despabilar. Una luz roja inundó mis adormecidas pupilas. Al fin comprendía donde estaba y sentiría arcadas si no fuese porque ni siquiera los músculos de mi garganta podían moverse. La habitación en la que me encontraba representaba un cuadrilátero perfecto cuyas negros muros se hallaban recubiertos por un fino velo de fluido carmesí que caía desde el techo a modo de fuente. La sangre se abría paso por un estrecho canal que se bifurcaba en otros tantos, y todos ellos volvían a juntarse en el centro del cuadrado, justo donde se erguía un altar de piedra con extraños símbolos grabados, precisamente donde me habían depositado a mí. El suelo también estaba cubierto por dos alfombras de terciopelo rojo que también se cortaban en forma de cruz. Aquello sólo podía tratarse de la Habitación Roja, en el podrido corazón del Gehena, y las sombras que había percibido eran vampiros, las mismas criaturas que yo había visto salir del vientre de Lilith.


Desde la posición en que estaba colocado sólo podía ver a Lamia y a su hermana gemela Empusa. Lamia seguía con su aura de magnificencia, con su cabellera rubia y ondulada absorbiendo la oscuridad del lugar, con sus brazos de alabastro cubiertos por anchas mangas que colgaban ampliamente y sus delgados labios teñidos del carmesí de sus víctimas desafiando al silencio. Sin embargo, había algo oscuro que perturbaba aquella imagen de perfección: un segundo cuerpo más pequeño, más endeble y más escuálido brotaba del hombro izquierdo de la vampiresa, como si una niña reposara sentada sobre él. La inquietud aparecía cuando descubrías que sus pequeñas piernecitas no colgaban y comprendías entonces el horror de aquella criatura: no estaba sentada, sino que efectivamente surgía del propio hombro de Lamia. Ella y Empusa eran gemelas, habían compartido el mismo útero y habían sido recibidas en este mundo por los mismos rayos lunares. La primera era fuerte y vigorosa, la segunda, débil y enfermiza. Lamia siempre se había tenido que alimentar por las dos hasta que finalmente decidió absorber a su hermana incapaz de subsistirse por sí misma. A los demás no les alcanzaba a ver, pero podía sentir igualmente la intensidad que desprendía Moroi concentrándose en mi nuca, las rizadas pestañas de Alouqua cortando el aire o la risa de chico malo inconfundible de Grendel.

Trece habían sido los hijos malditos de Lilith y el fratricida Caín, aquellos que conformaban la Primera Generación de vampiros, de los que cinco de ellos gobiernan en el Gehena de Infernalia. Cada uno había constituido su propio clan liderándolo y repartiéndose el primer nivel infernal, salvo Alouqua que había permanecido fiel a Nosferatus siguiéndole y formando parte del clan principal Malacoda. Lamia y Empusa lideraban un clan exclusivo de vampiros femeninos: Calcabrina. Los vampiros más inquietantes y estrafalarios pertenecían al clan Farfarello y seguían a su líder Grendel y los más libidinosos pertenecían al clan Libicocco, al mando de Moroi. Aquellas eran las únicas noticias que había tenido de ellos desde que habían abandonado Enoc.

El Devorador de almas no se hizo demorar más y apareció tras atravesar una cortina de espeso humo. Zadquiel le acompañaba. El arcángel de celestes cabellos seguía portando aquella túnica transparente que dejaba translucir sus partes íntimas. Nosferatus también seguía luciendo el mismo porte regio de siempre, con su cara de hueso inalterable, su indiferente mirada bicolor y su capa de seda perfectamente colocada sobre sus anchos hombros bien entrajetados. Zadquiel me dedicó una mirada de soslayo, todo un detalle por su parte, que retiró de inmediato en cuanto se percató de que mis pupilas se clavaban en ella. Había recobrado la consciencia, pero seguía sin poder mover ni un músculo. Aún así Nosferatus no parecía satisfecho y ordenó que me ataran. Sentí las frías garras de Moroi y Grendel aferrando mis muñecas. Hubiese preferido que se encargase de ello Alouqua, así al menos mis mejillas podrían haber rozado su pelo besado por el fuego. Cada vez que me sumergía en sus exóticos ojos no podía evitar el espejismo que me hacía creer que estaba contemplando a Lilith; los había heredado sin duda de su madre, salvo que ahora estaban enrojecidos por la sed. Las ondas cobrizas que caían por sus omóplatos acrecentaban este sentimiento.

Cuando ya me encontraba fuertemente encadenado a lo que pronto sería mi lecho de muerte Nosferatus extrajo de algún lugar un diamante con los símbolos de la vida y la muerte grabados en sus cristalinas caras y nos lo mostró a todos los presentes. Refulgía con un halo luminoso que deslumbró a varios. Yo trataba de comprender la situación: querían hacer alguna clase de ritual conmigo y el diamante empapado de luz. Mi cansada mente divagó entre el recuerdo de varias páginas gastadas y resecas, recreando de nuevo los ríos de tinta que en alguna ocasión había tenido la oportunidad de sumergirme. Todo el mundo conocía el mayor punto débil de un vampiro: la luz del sol. En Infernalia no había sol alguno salvo una pequeña estrella muerta que amenazaba con convertirse en un agujero negro, por ello habían escogido el Gehena como su morada: allí estaban a salvo del fuego divino. Existían rumores sobre hechizos mediante los cuales un vampiro podía permanecer a la luz por un corto periodo de tiempo, pero nada definitivo.

Volví a centrarme en Nosferatus. Él lo notó pero me ignoró. El motivo por el que me odiaba tanto resultaba ser que me hacía culpable de su maldición. Aborrecía aquello que muchos ansiaban: la inmortalidad. Para ellos su oscuro don se trataba de una condena que tenían que cumplir ellos por los pecados de sus padres. Estaban obligados a abrazar la oscuridad y a servirla como sus criaturas infernales. Para mí aquello era una excusa. Podía comprender que sufrieran su eternidad, al fin y al cabo y en contra de los que muchos creían se trataba de un castigo divino, no de una bendición, pero a él no le lograba entender. Que yo recordara a él le había gustado la oscuridad desde siempre y nunca había anhelado la claridad del día y de sus amaneceres. Por ello no podía perdonarle lo que hizo. De alguna forma les había convencido a sus cinco hermanos para que conspiraran a mis espaldas y en cuanto dejé sola a Lilith, acecharon acabando incluso con sus otros hermanos que sí que apreciaban a su madre. Yo había regresado demasiado tarde, no pude hacer nada… ¡Oh Lilith! Huiste de Metatrón y Adán amparándote en los brazos de Lucifer incluso consiguiendo que diese su vida por ti para que el imbécil hijo de Eva te permitiese acabar así. Hacía mucho que había dejado de verles como a mis propios hijos, ellos mismos lo habían querido así, pero la vívida imagen del ensangrentado pecho de mi ex-mujer y su inerte melena desparramada sobre nuestra cama aún me torturaba. Si de verdad todo esto formaba parte de un guión y nosotros éramos los actores me gustaría saber qué se había tomado el guionista para escribir algo así.

Nosferatus compartió al fin sus planes. Mientras hablaba, Empusa me observaba oculta tras una mata de fino y largo cabello blanquecino, tan débil que daba la sensación de que si tus dedos se enredaban en él e intentabas liberarlos, el mechón se desprendería. Lamia sostenía una copa de cristal que llenó con la sangre de la cascada y se la ofreció a su hermana. Los tiros iban por donde yo había creído: pensaban utilizarme para realizar un hechizo que les haría inmunes a los rayos solares. Hundirían aquel diamante especial en mis entrañas carbonizándome por dentro y después beberían mi sangre mezclada con mis cenizas.

—¿Estás seguro de que esto saldrá bien, hermano? Él está tan maldito como nosotros e incluso sobrevivió tras ser atravesado por los tentáculos del Cocytus.

El que había hablado era Moroi, el líder del clan Libicocco. Se trataba de un vampiro tremendamente atractivo que protagonizaba las fantasías eróticas de muchas mujeres rumanas, lugar por donde solía ir de caza. Sus oscuros y suaves rizos se agitaban más vivos de lo que él estaba realmente. Era de constitución muy similar a la de su hermano mayor, salvo que los movimientos de Nosferatus resultaban secos e imponentes mientras que él se movía de forma hipnotizadora.

—¿Acaso no confías en él? —le acusó Alouqua. Moroi no dijo nada hasta que Nosferatus le respondió a su pregunta.
—Precisamente por eso. Ahora estará débil mientras intenta recuperarse —Me reí por dentro. Areúsa había resultado tremendamente útil—. Además, el poder de Metatrón no es infinito, la oscuridad es más poderosa que la luz.

De pronto me percaté de que mi cuerpo volvía a obedecerme. Me agité como pude, mas las cadenas se clavaban en mi piel como aguijones. Grendel rió estrepitosamente.

—Te retuerces como un ratón entre las garras de su depredador. Deberías saber que a estas alturas sólo te hace parecer más patético.

Grendel era el más pequeño y el de menor estatura. Resultaba ser el que más se parecía físicamente al yo que había sido una vez. Sus ojos grisáceos y traviesos chispearon con malicia. Le encantaba jugar con sus presas antes de ponerles fin.

—Mamá también se retorció así —añadió con toda la naturalidad del mundo.

Aquello me dolió y todos lo supieron. Lilith había sido tremendamente orgullosa. Ella e Ireth siempre peleaban hasta que conseguían lo que querían. Pude imaginarlas perfectamente forcejeando bajo la fuerza sobrehumana de Nosferatus. Mi odio e ira por el vampiro aumentó. Aquello no era bueno para mí, perder el control en estos casos nunca es bueno.

—¿Sabes, Caín? —la que hablaba ahora era Alouqua que se había acercado a mí y recorría mis facciones con su dedo índice. Desafortunadamente mi mejilla no alcanzaba su cabello pelirrojo. El gran parecido que guardaba con su madre siempre me desconcertaba—. Ingerir la sangre de nuestra propia madre nos confirió poderes increíbles. ¿Qué clase de poderes obtendremos de la sangre de nuestro padre?

Lamia también se había aproximado a mí y Empusa extendió dos débiles brazos con los que rodeó sin fuerzas mi cuello. Su hermana la ayudó apretando sus temblorosas manos.

—Vosotros solo sois criaturas poseídas por la sed. Os alimentasteis de lo primeroque encontrasteis.
—Hablas de la sed como si supieras lo que es. Quizás deberíamos dejarte aquí atado para que puedas sentir las ampollas de tu reseca garganta ardiendo mientras que la más mínima fragancia azota todo tu ser –Moroi estaba más serio que de costumbre—. Y cuando te hayas ahogado en tu propia saliva entonces quizás comprenderías algo de nuestra maldición.

—Me parece buena idea —aceptó Grendel con el entusiasmo del que regalan un nuevo juguete con el que experimentar.
—Puedo comprender el odio que sentís hacia mí, pero no compartirlo. Contra vosotros no tengo nada, sino contra Nosferatus. Sé que fue él el que os incitó y el que atacó a Ireth dos veces.
—¿Sigues con eso? —se burló de mí Nosferatus—. Los poderes de ella se me están agotando, no me vendría mal hacerle otra visita.
—Por muy afilados que estén tus colmillos no creo que puedas perforar el oro.
Aquella revelación pareció sorprenderle.
—Así que es cierto. Samael me lo había contado, pero no pude creerle capaz de verdad.
—¿Ireth? —pronunció la susurrante e inquietante voz de Empusa.
—La mitad ángel, mitad diablo que tiene como criada. Todavía no entiendo el apego que sientes por ella. Supongo que se debe a tu gusto por la mediocridad…
—Supongamos que seguís adelante con todo esto y os sale bien. ¿Qué ganáis saliendo a la luz?
—Imagínate la cara de nuestras presas cuando descubran que ni la luz de su dios puede protegerles —respondió Lamia animadamente. Por el gesto que hizo parecía que de verdad se lo estaba imaginando.
—Hay algo más que ganaríamos—confesó Nosferatus.
El tono con que lo dijo no me gustó.
—Podríamos por fin beber la sangre de un ángel —Los ojos de Zadquiel se abrieron de par en par—. Sí, querida. Por fin podré devorarte.

Jódete. La verdad es que te lo mereces. Si yo poseyera esos desproporcionados caninos también te mordería con fuerza.

—¿Sabes lo que es sentir el deseo de tomar una mujer y no poder hacerlo? —habló de nuevo el Devorador de almas dirigiéndose a mí.

Claro que lo sabía. Amara e Ireth me hacían sentir eso constantemente. Amara. Su resplandeciente recuerdo volvió a mí como una dulce y pegajosa melodía que no logras sacarte de la cabeza por más que lo intentas. La visualicé en un prado verde, admirando las flores y otros coloridos elementos de La Creación que tanto le gustaban. Nosferatus se acercaría a ella y la muy ingenua con sus absurdas ideas de que los demonios no son malos sino incomprendidos se dirigiría a su cazador con su cálida sonrisa dispuesta a preguntarle por su flor preferida… No podía permitir aquello. Mientras discutían entre ellos sobre cómo introducir en mi interior el dichoso diamante yo llevé a cabo mi jugada desesperada. La sangre recorría mi mentón escurriéndose entre las comisuras de mi boca. Las cadenas que me apresaban cayeron cual serpientes flácidas y pude al fin desprenderme de ellas.

—¡Se ha arrancado la lengua! —exclamó Nosferatus.

Me sorprendía que alguien como él no hubiese reparado en esta posibilidad. Si se recitaban mentalmente las palabras adecuadas y se arrancaba su propia lengua, un taumaturgo podía liberarse de cualquier atadura y ésta jamás volvería a cerrarse. Quizás me había subestimado al no creerme capaz de hacer algo así. La gente normalmente tiende a subestimarme. La lengua se me regeneraría en unos días, no resultaba un acto tan temerario a fin de cuentas.

Ahora que estaba libre tenía que buscar la forma de salir de allí. Tras las cataratas de sangre no parecía haber puerta alguna por lo que decidí hacerla yo mismo. Sin mucho esfuerzo abrí un boquete en una de las sólidas paredes. Lo malo fue que antes de que me diese tiempo a escabullirme los vampiros se arrojaron contra mí. Si alguno de ellos me daba miedo era Lamia que ya había estado a punto de devorarme una vez y no con las fauces de su boca precisamente. El mito de la vagina dentada era cierto y yo podía dar fe de ello. Un resplandor violeta nos cegó a todos inesperadamente. Pude notar como unos dedos alargados se agarraban a mi brazo tirando de mí. Instantes después Zadquiel me conducía por uno de los oscuros pasillos del Gehena.

"¿A qué juegas?", le espeté enroscando mi cola en torno a su cuello del mismo modo que Empusa había rodeado con sus manos el mío.
Al no tener lengua no podía hablar pero sí comunicarme telepáticamente mientras tuviese contacto visual.

—¡Pensé que no tendrías problemas para escapar de ellos!
"Prueba a entregarte paralizada y drogada a un grupo de vampiros frustrados y sedientos"
—Aparta tu maldita cola de su garganta.

Nosferatus nos esperaba al final del pasaje. Ni que soltase babas.
—Ya le has oído. Mi garganta sólo le pertenece a él.

El royo que se traían esos dos ya me estaba empezando a cansar.

"Cuando te conviene hay que ver lo mucho que quieres a tu marido, pero cuando necesitas esconderte de él bien que acudes a mí"
Y me dirigí a Nosferatus sin soltarla:
"Yo no tengo por qué obedecerte, de hecho fuiste tú quien se arrodilló ante mí frente a miles de demonios"
—Por aquí no veo a ninguno de esos testigos —respondió con una chulería que temía que había heredado de mí.

La luz de los candelabros dibujaba sombríos contornos sobre nuestros lánguidos rostros. El ambiente estaba tenso y que acabaría estallando lo sabíamos los tres. La forma en que Nosferatus apretaba sus colmillos, nuestros nervios a flor de piel…Él era mucho más veloz que yo, aunque yo tenía más poder.

—Ya basta. —intervino Zadquiel—Le necesito vivo, Nosferatus. Es el único contacto que tengo con mi hija.
—No sabía que tuvieras una hija, Zad.

Cuando la llamaba por su diminutivo era que algo no iba bien y a juzgar por la expresión de su esposa se confirmó que se había ido de la lengua.
—Ni yo estaba muy segura hasta que el propio Caín me lo contó —trató de defenderse.

En aquellos momentos nuestros pies se hundieron en el suelo pedregoso. La atmósfera se solidificó y ninguno de nosotros podía moverse. Aquello sólo podía hacerlo Samael. Así que al final ella le había avisado por si las cosas se ponían feas. Se había abierto un pasadizo secreto en la pared y Samael nos indicaba que nos introdujéramos dentro.

—¿Desde cuándo me meto en tus asuntos, Samael?
—Caín es mi hijo. Pensé que ya había quedado claro que todavía me es útil. Además, tú no eres el más indicado para hablar cuando le cuentas información de más a Zadquiel.
—Es mi esposa y a ella le cuento todo, cosa que ella no hace conmigo por lo que veo.
La susodicha se ruborizó.
—Zadquiel, hace tiempo que quería preguntarte algo y ahora que estamos aquí voy a aprovechar —inquirió Samael—. ¿Es cierto que Amarael comió del Árbol del Conocimiento?

Zadquiel me miró acusadoramente.

"¡Yo no le he contado nada sobre ella!"
—No es divertido participar en conversaciones en las que todos entienden de lo que se está hablando menos yo, y no tengo ganas de participar en conversaciones aburridas —protestó el vampiro.

Aunque seguramente era verdad que aquella charla no iba con él, lo cierto es que no se movió de allí y siguió hablando, supongo que porque sentía curiosidad por lo que tramaba la maquiavélica mente de Samael.


—¿Amarael no es aquella mocosa que derrotó a Astaroth?

Aquello le resultaba gracioso. A mí también.

—Todos los que estamos aquí conocemos lo que en realidad son los objetos sagrados, ¿no? —continuó Samael.

Afirmamos.

—¿Te refieres a aquellos objetos que contienen un trozo de la historia de Lucifer? ¿Qué tienen de importante las palabras de una sombra?
—Lucifer es mucho más que una sombra.

¿Así que Samael conocía finalmente lo de Gabriel?
—¿Y aún así qué importa?
—Creo que todos nosotros tenemos algo en común: odiamos a Metatrón. A todos nos ha amargado la existencia.
"Los objetos sagrados contienen un fragmento de la historia que Lucifer dejó en el Árbol del Conocimiento y que el propio Metatrón escondió en la Tierra"

Eso ya lo había hablado con Zadquiel. Si Metatrón los había escondido no debía de querer que nadie supiese la verdad.

—¿La Corona de Espinas posee un fragmento de dicha historia? —le preguntó el ángel traidor a Zadquiel.
—No, a Metatrón no le dio tiempo —respondió ella.
—Por eso utilizaste a Amara. Al hacerla comer del Árbol pudo ver el fragmento que le quedaba por ocultar —completó él.
—Sigo sin verle mucha emoción al asunto —soltó Nosferatus sin emoción alguna.
—Espera. Si supiese que no te iba a interesar no me molestaría en contártelo —Su silencio significaba que continuase—. La historia está dividida en diez fragmentos, siete de los cuales —en realidad seis— se hallan ocultos en templos sagrados en la Tierra. Cada arcángel está a cargo de un templo y sólo su Complemento puede entrar en él para obtener el objeto.
—Los Complementos se reencarnan —comentó pensativa Zadquiel. En esa pose la verdad es que estaba muy hermosa.
—Hasta que los siete coinciden junto con los siete arcángeles.
—Entonces ya podemos ir pensando en otra forma de derrotar a ese mal nacido. Faltan unos cuantos arcángeles.

Nosferatus expresó lo evidente. Samael seguía sin querer rendirse.

—Aquí presentes hay ahora mismo dos de ellos —manifestó calmadamente mientras concentraba su segura mirada en mí.

Los demás hicieron lo mismo intentando encontrarle sentido a aquello. Yo sabía que con uno se refería a Zadquiel y el otro al espíritu de Uriel que se hallaba atrapado en mi acero.
—Los otros tres están en el Cielo—prosiguió Samael—y falta Mikael que nadie sabe qué ha sido de él.
Pude observar gracias a la transparente túnica cómo se le erizaba la piel a Zadquiel tras escuchar ese maldito nombre. Nosferatus lo notó y no le debió de hacer mucha gracia puesto que frunció casi imperceptiblemente el ceño.
—Sobre el arcángel del Rayo Blanco todo el mundo sabe quién es aunque quieran negarlo precisamente para que no sepamos que el momento ha llegado.
"Entonces las reencarnaciones de los siete Complementos tienen que estar en la Tierra juntos por primera vez"
—Sigo pensando que me quieres utilizar para tus propios intereses, Samael, y yo no soy como tu hijo.
Claro que no eres como yo, yo jamás le haría daño a Ireth. Los largos cabellos de Samael titilaron débilmente al mover la cabeza en señal de negación. Se creía elegante y superior haciendo eso.
—Cada vez que un Complemento obtiene un objeto sagrado abre una puerta, una sefirá. El conjunto de sefirás constituye el denominado Árbol de la Vida. Son diez en total y están interconectadas entre sí de forma que para llegar a lo más alto se tiene que pasar por todas las demás. Una vez llegado a la cabeza del árbol podremos conocer la verdad y por tanto la forma de derrotar a Metatrón.
—Samael, todo eso de los Complementos suena aburrido…
—En este mundo donde quiera que haya luz, también se proyecta una sombra, por eso los demonios existen. Y cuanto más brillante es esa luz más oscura es dicha sombra. Donde hay una sefirá de luz hay otra de oscuridad. Todo depende si el Complemento abre una puerta o la otra…
—¿Y si se abren las puertas a las sefirás oscuras qué ocurriría? —preguntó el vampiro con el interés ya recobrado.
—Las sefirás oscuras o qlifots constituyen el Árbol de la Muerte. Un terrible poder que haría temblar el mundo de la luz sería liberado.
Parecía que por fin le había convencido. Cuando se trataba de planes malvados para liarla muy grande el Devorador de almas no podía faltar.
—¿De verdad…de verdad se puede acabar con un ser como Metatrón? —titubeó Zadquiel.
—Escucha Zadquiel. Lucifer, Metatrón y yo estuvimos una vez muy unidos. Formábamos la Tríada. Metatrón es un ser de luz como todos los ángeles, uno extremadamente poderoso, pero no es omnipotente. El calificativo de “Dios” no es más que un título que recibe aquel que se sienta en el trono de Avarot.
"Y en estos momentos el que se sienta a sus anchas en el trono es Serafiel", concluí. Claudia bajo amenazas hacía bien su trabajo.

Aquella revelación perturbó a la mujer, seguía siendo un ángel a fin de cuentas. Algún día tendría que enseñarle las ruinas submarinas que yacen bajo el mar Negro, a ver qué pensaría de su dios.
—Pero aunque Metatrón esté muy debilitado sigue siendo omnipresente, puede ver todo lo que ocurre en la Tierra. Cuando se dé cuenta de nuestras intenciones no nos lo pondrá fácil.
—Supongo que no. A Serafiel le conviene que no derroquemos a su dios para que pueda seguir abusando de la situación, aunque dudo mucho que conozca si quiera la existencia de esta historia. Los templos para los ángeles son considerados sagrados, no peligrosos.

Si lo que acababa de decir Samael era cierto, qué idiotas eran los ángeles.
—Mujer, eso es lo que lo hará más divertido y satisfactorio, sino no tendría ningún mérito que Nosferatus el Insaciable se hiciese con el control de las diez Qlifots.
"Vale. Sabemos el paradero de siete objetos. ¿Y los otros tres?"
—No tenemos que preocuparnos mucho por ellos. Conseguí que la propia Eva comiera de Árbol del Conocimiento, por lo tanto ella es uno. —Pude percibir cómo sus ojos brillaron de forma extraña—. El otro si mis apreciaciones son correctas lo debes de tener tú, Caín.

Y prosiguió a explicarlo:

>>Lucifer le debió de confiar un fragmento a Lilith y teniendo en cuenta que tú ya conocías de su existencia y que estuviste casado con ella…
Sus apreciaciones eran correctas.

"Y falta el tercero"

—Tuvo que dárselo a Belial, era hijo suyo.

De nuevo ese idiota de Gabriel salía indirectamente en la conversación.

—Del hijo de Belial te vas a encargar tú, ¿verdad?

"Siempre y cuando Ireth…"
—Sí. Mantendré mi promesa mientras cumplas con tu deber.
—¿Belial tuvo un hijo? —inquirió Nosferatus—. A veces sabes demasiadas cosas, Samael.
—Entonces Caín, te encargarás del hijo de Belial y de Amarael.
—¡De ella no!—saltó Zadquiel—A ella podríamos dejarla para el final…

El arcángel parecía albergar esperanzas de que fuese Amara quien sustituyese a Metatrón y de salvar al mundo de la oscuridad. A mí también me parecía mejor dejarla de momento al margen. Yo seguía confiando en mi plan inicial de que nombraran diosa a Amara. Me parecía más sencillo que andar persiguiendo templos, reencarnaciones y arcángeles perdidos…No aguanté más e hice por fin la pregunta que me llevaba carcomiendo durante toda la conversación:

"Samael, hace un momento has dicho que Mikael anda en paradero desconocido
—Así es.
"Entonces, Amara…"
—Es simplemente un elohim, la hija de Zadquiel y Mikael.
Miré a la propia Zadquiel con el corazón desbocado.
—Te dije que no te había mentido —me dijo con la inocencia parpadeando en sus ojos.

Samael parecía tremendamente divertido. Si no fuese porque él pertenecía al club de los que habían olvidado como reír de verdad se estaría tronchando a carcajada limpia por haber jugado con mis sentimientos de aquella forma.
"Podía hacer el fuego azul…"
—Y el rayo de la vida y no por ello es la reencarnación de Raphael, y el de la transmutación y no es… ¡Vamos! ¿A que ahora que te sientes aliviado te das cuenta de que sí que sientes algo por ella?

CONTINUARÁ


Espero que os haya gustado. Ahora ya podéis haceros una idea de por donde seguirá la cosa a partir de la segunda parte, ya que Polvo de Estrellas es más bien una introducción.
Cualquier crítica es bienvenida.



Leer más...

Candidata a mejor blognovela y cap. 28

(La entrada no sale entera no entiendo por qué... para leerla toda dadle a "leer más")

Bueno gente, ando sin internet y entre eso, el verano y otros asuntos estoy desaparecida total, pero estoy bien. En septiembre espero que todo vuelva a la normalidad. Muchas gracias a todos los premios que me habéis concedido. Ahora no puedo mirarlos porque ya bastante que me he podido conectar ahora un rato, pero en cuanto todo vuelva a la normalidad me pondré al día de una vez por todas. Los mensajes en el chat box se acaban borrando así que si me ponéis allí un aviso quizás cuando vuelva no lo podré ver así que es mejor que me enviéis un email, desde el apartado "Contacta conmigo" podréis hacerlo, y a los que ya me hayáis enviado uno, siento no haber podido responder, no es que os haya ignorado, es que no he podido leerlos, pero ahí están y en cuanto pueda os responderé. Esto también va por los concursos de Letras y Escenas, que cuando yo gano me habéis felicitado y ahora resulta que en los otros concursos no os he podido dar la enhorabuena. :(

A todo esto Dolce Inferno ha sido seleccionada como candidata a mejor blognovela de Fantasía en Blognovelas.es
He entrado de rebote, pero he entrado así que muchas gracias, Ángel. El plazo para votar finaliza la medianoche del día 28 de agosto(hora española). He leído el mensaje un poco tarde, pero si pensáis que esta historia se merece ganar todavía tenéis tiempo para votar que es muy sencillo:

-Pinchad en esta imagen de abajo:



o id a este link: http://blognovelas.es/premios.htm

Y seleccionáis "Mejor novela de fantasía". allí os salen tres candidatos y uno de ellos es Dolce Inferno^^

Gracias a todos los que votéis!!

Y por supuesto, aquí os traigo el siguiente capítulo. Lo tenía escrito desde hace bastante pero no lo había podido subir. Como se me acaba el tiempo y poneros aquí el capítulo es una pelea con Blogger os dejo un link a otra página donde lo podéis leer. En cuanto disponga de internet lo coloco aquí como tiene que ser, pero para no teneros demasiado tiempo en ascuas. La página en cuestión es un poco latosa y a veces tarda mucho en cargarse. Recargar la página si os da problemas para que salga, ahora mismo a mí me está yendo bien y con ese fondo gris claro se lee bastante bien:

CAPÍTULO 28: http://www.fanfic.es/viewstory.php?sid=8890&chapter=27

Pues eso es todo por el momento. Espero que estéis pasando unas buenas vacaciones :)

Pd: ya hace más de un año que comencé a escribir esta historia y el blog también anda cerca de su aniversario, quien diría que un año después la cosa iría tan bien^^ muchas gracias a todos mis lectores, nunca me cansaré de dároslas


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