Cargando...

¿Qué es Dolce Inferno?

+/-

Dolce Inferno es una novela de fantasía paranormal que estoy escribiendo y voy publicando los borradores en este blog para que los leáis. Va a ser una saga y lo que podéis encontrar de momento es la primera parte: Polvo de Estrellas.
La autora soy yo, Luxuria o Lux o Viento según qué lugar de internet. Si lo veis que la publica en algún sitio alguien diferente, avisadme porque seguramente me estarían plagiando.
Sinopsis: Tras la última batalla contra los demonios, los ángeles quedaron muy debilitados por lo que tienen que sufrir un duro entrenamiento para poder pertenecer al Coro Celestial. En esta era el nuevo encargado de adiestrar a los jóvenes principiantes es Gabriel, un ángel al que todos quieren nombrarle arcángel pero él lo rechaza siempre.
Los ángeles, bellas y poderosas criaturas pero que están condenados a no poder amar a nadie mientras que los demonios se esfuerzan por tentarles.
Esta historia se desarrolla en un mundo basado en la Tierra pero una Tierra diferente a la que conocemos, en la que parte está dominada por los demonios y sus defensores y en otras, el poder de la Inquisición,una organización muy avanzada tecnológicamente, se ha logrado imponer. Un mundo donde todos intentan hacerse con el 5º elemento o akasha, el material más valioso y escaso que existe.
Todo se complica a partir de que Amarael, una joven candidata a ángel, conoce a un demonio con el que se ve a escondidas.

Advertencia de contenido

+/-
Esta historia contiene escenas no aptas para todos los públicos: Violencia, lenguaje malsonante, sexo, drogas, incesto, violaciones, orgías. ¡Sea responsable! Algunos temas metafísicos pueden chocar con sus creencias e ideologías. Es una historia de fantasía, si no tiene la mente lo suficientemente abierta no la lea y no moleste a los que les gusta. El mundo en que se desarrolla está basado en la Tierra para que sea menos lioso, pero no es la Tierra, verlo como un universo alternativo.

¿Qué estilo prefieres?

Libros autopublicados

Polvo de estrellas cap. 2

-Seguidme.

Ese tono de voz no admitía que le desobedeciesen. Su oponente era alguien mucho más
corpulento y con más experiencia que ellos, pero Nathan no estaba dispuesto a rendirse tan fácilmente (la sonrisa de Amara...).
-¡Yael, rápido! ¡La gema!
-Ya lo he intentado, os dije que tenía sus limitaciones...
Un corpulento brazo les rodeó y les obligó a esconderse detrás de una estatua que debió representar a una mujer y de la que ahora sólo quedaban escombros.
-¿¿Pero qué??
_Chssss.- Les tapó la boca y les indicó con la cabeza hacia el lugar donde se
encontraban hace unos instantes. Un hombre vestido con traje de chaqueta caminaba con paso rápido hacia la entrada, seguido de los dos guardianes. Los tres jóvenes se quedaron bastante confusos.
-¿Pero entonces...?- Comenzó Nathan.
-¿Estáis locos? ¡Panda de insensatos!- . El chico no sabía cómo interpretar esas
palabras. Estaba enfadado, pero como el padre que echa una reprimenda a su hijo por hacer una estupidez, no la de un seraphín que está a punto de condenarlos a muerte.
Nathan observó mejor al ángel. La verdad es que ya no parecía tan amenazador como antes. Su cuerpo estaba bastante curtido en entrenamientos físicos pero su rostro parecía el de un joven con sólo unos pocos años más que ellos. Llevaba su melena caoba recogida en una coleta que le llegaba hasta la mitad de la espalda, dejando unos mechones sueltos que le caían por su perfecto rostro de ángel. Para ser uno, llevaba unas pintas bastante peculiares ya que estaba cargado de todo tipo de abalorios, incluso dos aros que llevaba como pendientes. Pero lo que más destacaba de él era el tatuaje que lucía en un costado de su descubierto pecho. Había algo siniestro que chocaba con su mirada. Sus ojos azules (que no eran nada comparado con los de cierta chica que
conocía) seguían clavados en ellos tres esperando explicaciones.

-Sólo queríamos hacer un buen reportaje...no nos estábamos rebelando contra Dios ni
nada... -Cuando más hablaba más se daba cuenta de la tontería que habían cometido.
-Pero ¿sabéis? Me ha gustado que intentarais oponeros a mí.- Le dirigió una sonrisa a
Nathan-. ¿Cómo te llamas?
-¡Ancel! Soy el que ha organizado toda la operación... -Este último y Yael parecían muy emocionados.
-Será mejor que salgamos de aquí antes de meternos en un lío. Vosotros limitaros a
seguidme.
Se sintieron bastante raros saliendo tranquilamente por la misma puerta de antes. O al menos así se sentía Nathan porque los otros dos andaban más confiados que nunca.
Tras cruzarla se encontraron con una Amara muy seria y el ángel que habían visto
bastante cabreado.

-Raphael, ¿me puedes explicar qué está pasando?

-Ah, Gabriel, sólo espero que tú no te dejes engañar por unos mocosos como éste señaló hacia Chamuel que parecía bastante avergonzado.
-No había pensado que una jovencita mintiese de esa forma... -Trataba de excusarse él.
-¡Amara! ¿Estás bien? - Su amigo corrió hacia la chica. Era el único que se había
preocupado por ella.
-¿Y éstos de dónde han salido? -De pronto su confianza se tambaleó pero Gabriel
parecía bastante tranquilo.
-Son mis ayudantes. -Raphael le fulminó con una mirada acusadora pero él continuó
haciendo caso omiso de todo-.Les di permiso para que pasasen pero veo que han tenido problemas con la seguridad...
-No nos enseñaron nada que les otorgase entrar.- Exclamó uno de los guardias, el que tenía más cara de malas pulgas.
-Señor Raphael, creo que es él el que les ha dicho todas esas tonterías sobre armas
secretas...- Se atrevió a añadir el otro.
Gabriel no parecía tenerlas todas consigo pero se limitó a reírse.

-¿Armas secretas? ¡Eso sólo eran historias para asustarles un poco! Estos jóvenes que

imaginación tienen.-Se dirigió hacia el grupo de amigos-. Chicos, no le hagáis estas
bromas a Raphael, que aunque no lo aparente ya está bastante mayor.- Ni siquiera
Chamuel pudo evitar que se le escapase la risa.

Pero ante ellos irrumpió un ángel todo
vestido de plateado y con el cabello lleno de adornos.
-¿Queréis quitaros de en medio? El desfile va a comenzar y los arcángeles deberían
estar en su sitio. Gabriel, ¿tú no vas con ellos?
-Yo no soy un arcángel, señor Serafiel.- Sonrió para sí cuando vio que los muchachos
habían aprovechado la ocasión para escapar.
Finalmente Raphael decidió desistir pero cuando se disponía a irse con Chamuel
aprovechó un momento para dirigirle unas últimas palabras a Gabriel:
-Sabes que te estoy vigilando.- Después de este aviso Raphael se marchó como si no
hubiera pasado nada. Suspiró. Los suyos le estaban esperando en algún lugar entre la muchedumbre.


***


De vuelta en Shejakim los intrépidos reporteros ya estaban divulgando su historia por
todo lo alto a pesar de que Gabriel les había quitado la cámara sin que lo notasen.

-...Pero yo no me asusté, ¿sabéis? Y gracias a mi valor que le dejó impresionado, pudimos
salir ilesos de todo eso- Contaba un entusiasmado Ancel.
-Y todo gracias a la gema de mi abuelo, que sin ella no habríamos burlado a la
vigilancia-Clamaba Yael.
-¡Qué suerte habéis tenido! Gabriel es de los mejores guerreros ¡y de los más guapos!-Se le oía decir a una chica.
-¡Qué va! Pero si es un hortera...

Entre varios gritos de asombro y gente que les pedía que les describiesen lo que habían
visto, Nathanael pudo dar con la presencia de Amara, apartada de todo el jaleo.

-Oye Amara, siento todo lo ocurrido... Sin ti la misión hubiese sido un fracaso.- Ante la
indiferencia de ésta el chico prosiguió-. Yo de verdad creo que eres una preciosa
mariposa azul.- Añadió con cierta timidez.
-Gracias, de verdad, siempre eres muy amable conmigo. No entiendo qué le he hecho a la gente para caerle mal... creo que soy muy rara.
-Eres especial y si los demás no se dan cuenta de ello es porque tienen envidia.
-No creo que nadie pueda tener envidia de mí, ni siquiera tengo una familia...
-¿Entonces es verdad que vives sola?
-No te preocupes por ello, me apaño bien, además, ni siquiera los ángeles suelen tener una familia de verdad...
-Para mí sí que son una familia. Llevan cuidando de mí desde que soy capaz de
recordar, además les debo tantas cosas...- Nathan pensó en su padre, su madre, las
broncas con su hermana pequeña...no entendía cómo alguien podía vivir sin todo eso.
-Para mí una familia surge como fruto del amor. Algún día- prosiguió en tono soñador.-encontraré a alguien que me quiera y entonces formaremos una familia de verdad.
Nathan no pudo evitar imaginársela hecha toda una mujer, entre sábanas de seda blanca
y despertándose por la mañana rodeada de muchos niños con ojos azules y cabello
despeinado...
-¿Te encuentras bien?
El chico se puso rojo como un tomate al salir de su ensimismamiento. ¿En qué rayos
estaba pensando?
-Si...esto...oye, ¿Por qué no nos unimos a la fiesta?
-No puedo...tengo una misión...
-¡Pero si hoy es fiesta!
-Aún en los días festivos los ángeles tienen que ocuparse del mundo.
-Creo que abusan demasiado de tu amabilidad...- Pero la chica se despidió con un gesto y desapareció entre columnas de mármol blancas.


***

Gabriel entró en la habitación sin llamar a la puerta. Sonrió al ver una mujer tendida en la cama, esperándole. Una cascada de rizos color azabache caían sobre su marcada figura, cubierta solo por unas ajustadas prendas de encaje rosa.

-Estoy emocionado, Iraia. He conocido a unos chicos que poseían valor de verdad.- Le
iba contando mientras se despojaba de la chaqueta que solía llevar abierta y arrojándola sobre una cómoda que había a un lado de la entrada-. Yo ya pensaba que los ángeles sólo luchaban por el destino pero creo que me equivoqué.
Mientras seguía contándole lo acontecido esa mañana, se había ido acercando a la cama.
Entornó la persiana y se sentó junto a su compañera que no paraba de sonreírle mientrasle escuchaba.

-¿Y qué ha pasado con la reunión?- Le preguntó ella tras quitarle el coletero que

mantenía retenida su rojiza melena, la cual parecía encenderse con los rayos de luz que
se filtraban a través de la ventana.

-Ya está todo cerrado.- Tras la mirada escéptica de ella continúo hablando.- Raphael

puso muchas pegas, como siempre, pero todo salió bien.
La sonrisa de Iraia se volvió más amplia mientras jugaba con algunos mechones de él.
-Los otros me están esperando para felicitarme...pero yo prefiero celebrarlo primero contigo.- le susurró al oído. Su aliento era húmedo y ardiente.
Y ya no esperó más. Se rindió a la pasión olvidándose por completo de Dios, de los
arcángeles, del Edén... El único paraíso en el que creía se encontraba bajo sus brazos,
alimentándose de su calor. Y él estaba dispuesto a atravesar los siete cielos, el punto G o lo que hiciera falta para hallar esa felicidad eterna.

***

Amara contemplaba satisfecha la hermosura que se extendía sobre ella. Las flores

habían vuelto a crecer y cubrían todo el valle como un manto de estrellas. Una
agradable brisa la acariciaba suavemente. Las mariposas bailaban alrededor suyo y se
volvía a escuchar el bendito canto de los pájaros.
"Misión cumplida"

Se dejó caer sobre la hierba fresca de la mañana. Se estaba tan bien allí... Había calma y
tranquilidad pero no cómo la que se sentía en su ciudad; no sabía explicarlo, pero era diferente. Si alguna vez llegaba a formar una familia, se iría con ella a vivir a un sitio como éste.
Cuando abrió de nuevo los ojos, se topó directamente con dos ojos grises que la estaban observando.

CONTINUARÁ


Ya sabéis que acepto todo tipo de críticas!!


Espera un momento a que se carguen los comentarios