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¿Qué es Dolce Inferno?

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Dolce Inferno es una novela de fantasía paranormal que estoy escribiendo y voy publicando los borradores en este blog para que los leáis. Va a ser una saga y lo que podéis encontrar de momento es la primera parte: Polvo de Estrellas.
La autora soy yo, Luxuria o Lux o Viento según qué lugar de internet. Si lo veis que la publica en algún sitio alguien diferente, avisadme porque seguramente me estarían plagiando.
Sinopsis: Tras la última batalla contra los demonios, los ángeles quedaron muy debilitados por lo que tienen que sufrir un duro entrenamiento para poder pertenecer al Coro Celestial. En esta era el nuevo encargado de adiestrar a los jóvenes principiantes es Gabriel, un ángel al que todos quieren nombrarle arcángel pero él lo rechaza siempre.
Los ángeles, bellas y poderosas criaturas pero que están condenados a no poder amar a nadie mientras que los demonios se esfuerzan por tentarles.
Esta historia se desarrolla en un mundo basado en la Tierra pero una Tierra diferente a la que conocemos, en la que parte está dominada por los demonios y sus defensores y en otras, el poder de la Inquisición,una organización muy avanzada tecnológicamente, se ha logrado imponer. Un mundo donde todos intentan hacerse con el 5º elemento o akasha, el material más valioso y escaso que existe.
Todo se complica a partir de que Amarael, una joven candidata a ángel, conoce a un demonio con el que se ve a escondidas.

Advertencia de contenido

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Esta historia contiene escenas no aptas para todos los públicos: Violencia, lenguaje malsonante, sexo, drogas, incesto, violaciones, orgías. ¡Sea responsable! Algunos temas metafísicos pueden chocar con sus creencias e ideologías. Es una historia de fantasía, si no tiene la mente lo suficientemente abierta no la lea y no moleste a los que les gusta. El mundo en que se desarrolla está basado en la Tierra para que sea menos lioso, pero no es la Tierra, verlo como un universo alternativo.

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Libros autopublicados

Polvo de estrellas cap. 5

Había releído varias veces los pasos a seguir de la invocación. El proceso le había
quedado claro pero no disponía aún del poder suficiente para realizarla ella sola. No
tendría más remedio que pedirle ayuda a alguien. Sabía quien era el único en el que
podía confiar pero él odiaba todo lo relacionado con los demonios, nunca lo aprobaría.

-Nathan, tenemos que hablar.

El rostro de su amiga estaba muy serio y le pareció atisbar resquicios de temor en sus
ojos.

-Júrame que pase lo que pase no se lo vas a contar a nadie.
-Claro, sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras.
-Bien.- Le cogió del brazo y tiró de él sin que le diese tiempo a añadir nada más.
-¿Adónde vamos?
-A mi casa, es el lugar más seguro que conozco.- Sabía que Raphael estaba muy pesado
últimamente pero hoy había una reunión importantísima así que nadie les molestaría.

"Bueno, por fin voy a averiguar donde vive"


Siempre la había visto irse en
dirección contraria al resto pero nadie sabía nada más.
Se sorprendió cuando cruzaron la entrada a Zevul y atravesaron a toda velocidad las
ruinas hasta adentrarse en un bosque cristalizado. Más intrigado estaba cuando ella se
puso a buscar algo entre los inertes matorrales. Se unió a la causa sin saber qué estaban
buscando. Finalmente la piedra que bloqueaba el camino se abrió mostrando la entrada
a una cueva.

-¿Vives en una cueva secreta en Zevul?
-Siempre he estado aquí desde que tengo consciencia de mi misma.-se dispuso a
contarle._ Raphael, en una expedición me encontró. Nunca había imaginado que
hubiese vida más allá de estas paredes, ni mucho menos que existiesen seres como yo.
La caverna por dentro era bastante más amplia de lo que parecía. Un río subterráneo
desembocaba en un manantial. Había crecido vegetación en sus orillas. Las paredes
estaban decoradas con dibujos que parecían hechos por una niña pequeña. Tenía que
haberse sentido muy sola. A medida que descendían bastantes metros le fue
sorprendiendo el olor a incienso que provenía del interior.

Cruzaron una cortina hecha de cristalitos rosas y sus sospechas se confirmaron. Se
encontraba en la habitación de la chica que le robaba el sueño. Apenas contenía muebles
en su interior: una enorme cama que parecía de las antiguas, con un enorme cabecero de metal, un pequeño tocador y una mesa. Usaba un enorme baúl para guardar todas sus cosas. La cama estaba llena de cojines de todos los colores formas y también con muñecas de trapo. Había colocado incienso y velas aromáticas por toda la estancia y una estrella de cinco puntas metida en
un círculo estaba grabada en el suelo. Este último detalle no le hizo ninguna gracia.

-Has jurado que no se la vas a contar a nadie.-volvió a insistir.
-Lo sé.

A su amiga pareció valerle porque asintió y le indicó que se sentara sobre unos cojines
que acababa de colocar al rededor del círculo mágico. Ella se sentó enfrente suyo,
dejando a su espaldas el tocador.

-En una misión que tuve hace poco me enfrenté a un demonio que no para de
molestarme desde entonces. No se lo he dicho a nadie para que no piensen que soy
débil.- Tenía que haberlo pasado muy mal porque ni siquiera se atrevía a mirarle a los
ojos.

-¡Pero puede ser muy peligroso! ¿Y si es de los más poderosos?
-Sí pero tras estudiar el caso he hallado con la forma de acabar con él.
-¿Entonces todo esto es para destruirle?
-Podemos invocarle porque tengo algo que le pertenece.- Le mostró la flor que ya había
perdido algunos pétalos.- Necesito que me ayudes con el hechizo. Sólo hay que recitar
unas palabras y crear a la vez un portal interdimensional. ¿Podrás hacerlo?
-Nunca lo había puesto en práctica pero entre dos será más sencillo.
-Si todo sale bien quedará atrapado en el círculo. Después déjamelo a mí.- Nathan
asintió finalmente.


Tras ensayar varias veces las palabras del conjuro finalmente decidieron llevarlo a cabo.
Amara depositó la flor en un cuenco lleno de su propia sangre. Él encendió con una
chispa los contornos del pentagrama. Cuando consiguieron concentrarse empezaron a
recitar el hechizo. Primero con susurros para después ir aumentando el volumen y el
ritmo. Cada sílaba se iba mezclando con los humos aromáticos. Las llamas de las velas
comenzaron a temblar. El más mínimo error podría ser fatídico. Nathan intentaba
centrarse y no fijarse en nada más. Le pareció percibir unas extrañas sombras
moviéndose en el espejo del tocador. Tragó saliva y cerró los ojos fuertemente pero con
Amara enfrente suyo le era imposible concentrarse. Extrañas voces se unieron a su
cántico. Todo era demasiado irreal. El fuego danzaba al macabro ritmo de las figuras
proyectadas en la pared. Tan rítmicas, tan tétricas. La proximidad de las llamas deberían
quemar pero hacía mucho frio en aquel lugar. La flor que se encontraba en el centro de
la estrella comenzó a arder. Nathan sintió unas gotas de un líquido recorrer su cuerpo y
el olor a sangre le envolvió. Abrió los ojos alarmado al darse cuenta que había
comenzado a sangrar por todos lados: ojos, manos, uñas, por la cabeza... A su
compañera le estaba pasando lo mismo. El flujo de sangre formaba riachuelos que
fluían hasta el contorno de la estrella, mezclándose con el fuego, ahora negro. Un hedor
a podredumbre, a muerto, se filtraba en sus pulmones. La flor seguía ardiendo pero no
se consumía, bebía de la sangre del cuenco que nunca parecía agotarse y la sed de ella,
tampoco. El perfume que emanaba de ella era turbio, embriagador, adormecedor. Su
alma era llamada por las susurrantes voces y sus párpados parecían de plomo. Resultaba
tan fácil dejarse llevar por ese aroma que le atrapaba, le alejaba de ese mundo....Lo
último que vio fueron unas uñas negras estrujando la flor y extinguiendo las llamas.

-¿Qué locura estabas a punto de cometer?

Los cánticos habían cesado y las sombras se habían esfumado. La pareja de ángeles
estaba exhausta, parecía que acababan de realizar un esfuerzo físico extraordinario. Un
sudor frió hizo estremecer a Nathan. Había algo en el ambiente que le erizaba la piel. Y
ante ellos se erguía un demonio de oscuros cabellos y ropas y armado hasta los dientes.
Estaba mirando demasiado fijamente a Amara y ya no lo pudo soportar más. Reaccionó
lo más rápido que pudo desenvainando su espada ya que con el ritual se le había
olvidado que estaba preparado.

¡Espera! .- Su amiga le detuvo y tras ese pequeño momento de vacilación, la chica se
lanzó a los brazos de esa horrible criatura.

-¡Eres de verdad tú!

Y además la había hechizado. No se lo pensaba perdonar.

CONTINUARÁ


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