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¿Qué es Dolce Inferno?

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Dolce Inferno es una novela de fantasía paranormal que estoy escribiendo y voy publicando los borradores en este blog para que los leáis. Va a ser una saga y lo que podéis encontrar de momento es la primera parte: Polvo de Estrellas.
La autora soy yo, Luxuria o Lux o Viento según qué lugar de internet. Si lo veis que la publica en algún sitio alguien diferente, avisadme porque seguramente me estarían plagiando.
Sinopsis: Tras la última batalla contra los demonios, los ángeles quedaron muy debilitados por lo que tienen que sufrir un duro entrenamiento para poder pertenecer al Coro Celestial. En esta era el nuevo encargado de adiestrar a los jóvenes principiantes es Gabriel, un ángel al que todos quieren nombrarle arcángel pero él lo rechaza siempre.
Los ángeles, bellas y poderosas criaturas pero que están condenados a no poder amar a nadie mientras que los demonios se esfuerzan por tentarles.
Esta historia se desarrolla en un mundo basado en la Tierra pero una Tierra diferente a la que conocemos, en la que parte está dominada por los demonios y sus defensores y en otras, el poder de la Inquisición,una organización muy avanzada tecnológicamente, se ha logrado imponer. Un mundo donde todos intentan hacerse con el 5º elemento o akasha, el material más valioso y escaso que existe.
Todo se complica a partir de que Amarael, una joven candidata a ángel, conoce a un demonio con el que se ve a escondidas.

Advertencia de contenido

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Esta historia contiene escenas no aptas para todos los públicos: Violencia, lenguaje malsonante, sexo, drogas, incesto, violaciones, orgías. ¡Sea responsable! Algunos temas metafísicos pueden chocar con sus creencias e ideologías. Es una historia de fantasía, si no tiene la mente lo suficientemente abierta no la lea y no moleste a los que les gusta. El mundo en que se desarrolla está basado en la Tierra para que sea menos lioso, pero no es la Tierra, verlo como un universo alternativo.

¿Qué estilo prefieres?

Libros autopublicados

Polvo de estrellas cap. 15

Pues pongo un trozo bastante largo y en el que cuento cosas que no tenía pensadas contarlas tan pronto pero surgió así. Pensaba intercalar lo que pasa en este capi con lo del siguiente pero empecé haciendo este todo seguido para poder meterme más en la situación y después escribir la otra y decidir cuando intercalarlo, pero me quedó tan largo que he decidido subir esto entero ya que ahora con los exámenes de la uni no sé cuando voy a poder escribir y así no os dejo a medias y no os mareo con cambios de personajes

Deslizándose por la carretera, dejando anonadados a los demás vehículos, Caín atravesaba la noche, inalcanzable. A Amara le encantaba cuando había una curva. Las tomaba muy suaves y al inclinarse hacia un lado, ella aprovechaba para agarrarse más fuerte a él. Sorteaban todo tipo de vehículos a pesar de la velocidad vertiginosa a la que iban. Para Caín no parecían existir las prohibiciones. Cuando un camino se acababa, saltaba sobre los tejados. Si el camino estaba cortado, le daba igual, cogía más velocidad esquivando los obstáculos. Si alguien intentaba adelantarles, él les dejaba bien claro quier era el amo de la carretera, además de que se burlaba de ellos gritando fanfarronerías y realizando alguna pirueta, siempre presumiendo. Las cosas parecieron complicarse cuando unos vehículos voladores con el símbolo de la Inquisición, una cruz atravesando una tríada y rodeada de llamas, les comenzaron a perseguir. Si les alcanzaban estaban acabados, él por ser un diablo y ella, por desobedecer las normas. Aún así, el diablo no parecía muy preocupado.

-Parece que esto se anima. Agárrate a mí.

La moto volvió a rugir y comenzó la persecución. Ellos iban más rápido pero sus perseguidores comenzaron a dispararles.

-Son balas de akasha, a ti no pueden dañarte. Pero si nos dan en las ruedas tendremos que luchar.
-Déjame que haga una barrera.
-Notarán que eres un ángel entonces.
-¿Qué estás haciendo? Eso es un hospital, nos vamos a…

Todavía no había terminado la frase cuando ya estaban escaleras arriba y atravesando la puerta de cristal. Las enfermeras y los pacientes gritaban asustados. Los inquisidores vacilaron un momento, pero decidieron entrar también. Por uno de los pasillos se encontraron de frente una camilla que iba a ser llevada a la sala de operaciones.

-Lánzasela a los de atrás.
-¡Ahí va alguien!
-¡Qué importa! Va a morir igualmente…
-No pienso hacerle eso a alguien inocente.

Caín soltó por un momento el manillar, y arrojó hacia atrás la camilla con paciente incluido. Sus enemigos no tuvieron más remedio que detenerse. Ahora ellos se dirigían hacia los ascensores. Justo en ese momento las puertas de uno de ellos se abrieron y bajó alguien de ahí.

-¡Apártese! Le gritó la chica.

El hombre apenas tuvo tiempo de echarse a un lado, asustado.

Caín comenzó a frenar y derraparon hasta introducirse en el ascensor. Las puertas se cerraron tras ellos. Marcaron el último piso y él le dio un puñetazo al espejo, rompiéndolo en varios pedazos. Los fragmentos de cristal se le incrustaron en su carne maldita.

-¿Estás loco? Bueno, visto lo visto es evidente que sí…
-Era una cámara. La he roto para que no te puedan identificar.
-Gracias…pero hay otras formas…

La chica le cogió el brazo herido y comenzó a extraerle los trozos de cristal.

-Sí que tarda este trasto. Europa está demasiado atrasada…

La sangre caía por su mano, brillante y fluida. Al conseguir sacarle los cristales, las heridas se cerraban solas. Amara se quedó un momento repasando todo lo que había pasado y no pudo evitar soltar una carcajada nerviosa.

-No puedo creerlo…estoy en el ascensor de un hospital con un diablo pirado y su moto mientras que nos persiguen los de la Inquisición…
-Tiene su morbo, ¿verdad?

Le sonrió con una mirada maliciosa y la empujó contra la pared.

-Estos botones molestan. No deben dejarte respirar… -.le susurraba mientras se los desabrochaba con la boca.
-Quita tu cabeza de ahí.- le gritó mientras le apartaba de ella, pero lo único que consiguió es que la atrajera más hacia él. Se quedaron un momento en silencio, abrazados, mientras la bombilla del techo tiritaba débilmente y amenazaba con apagarse de un momento a otro. Caín la miraba fijamente con esa mirada abrasadora suya. El corazón le latía de manera alarmante y sus emociones se desbordaban.

"Esto no me puede estar pasando a mí. No es más que un maldito caído…"

Comenzaba a hacer demasiado calor allí y los labios de aquella criatura le parecían demasiado sugerentes. Se puso de puntillas para poder alcanzarlos. Apenas los había rozado, cuando las puertas se abrieron de golpe.

-Móntate, esto no ha acabado aún.

Volvieron a subirse rápidamente en la flamante máquina. Al abandonar el ascensor, fueron recibidos por los disparos de uno de sus perseguidores. Habían conseguido llegar a través de las escaleras. Siguieron corriendo a través del largo pasillo hasta que parecía que llegaba el final. La única salida visible era un ventanal. Lo atravesaron sin ningún problema saliendo al patio exterior. Aún así eran muy persistentes y seguían persiguiéndoles desde dentro del hospital y disparándoles desde las diferentes ventanas. Amara miró hacia atrás y percibió como les apuntaban desde atrás con un enorme bazooka. Desde la ventana de enfrente, también les estaban apuntando con un arma similar. La moto saltó al vacío y justo antes de que se pusiese a tiro, el diablo cogió a la chica y saltaron de la moto. El rayo de energía procedente de uno de ellos, impactó con el de su compañero, recibiendo ambos sus propios ataques. La explosión iluminó el cielo nocturno por unos instantes.

La rebelde pareja había caído sobre el tendedero y Amara aprovechó que ya nadie les seguía para extender sus blancas alas y escapar. Aterrizó donde Caín le dijo. Un enorme edificio se alzaba ante ellos. Parecía una fábrica si no fuese por el cartel luminoso gigante. “InsanitY” pudo leer la chica.

-Es la discoteca más grande que existe. El dueño es un demonio bastante poderoso por lo que su interior está infestado de demonios haciéndose pasar por humanos.- de repente se giró bruscamente y le hizo un corte de manga al aire.- Que se jodan. Esos inútiles no se merecían ni que acabase yo mismo con ellos.
-Eres prepotente y un creído. ¿Eres consciente de todos los daños que hemos causado?
-No tantos como ellos.
-Y un egocéntrico.
-Si fuese un egocéntrico te habría utilizado para escapar más fácilmente.
-No lo has hecho porque me quieres utilizar para tus propios intereses.
-Lo único que quiero de ti es que me des lo que tienes en tu poder y espero que hayas traído…bueno, y tu virginidad. Cada vez es más difícil encontrar una que esté buena y lo sea… Y como ves, todo eso lo puedo conseguir esta noche así que si después te juzgan o no me es indiferente.
-Las personas que hacen lo mismo que tú es porque en realidad son frágiles.
-¿Qué hacen qué?
-Ocultarse tras una falsa fachada. Sé que todas esas fanfarronerías las haces para aparentar ser algo que no eres.
-¿Qué más te da lo que haga o deje de hacer?
-Seguro que ni el nombre que me has dado es el verdadero.
-Lo es, no me gusta utilizar apodos. Todo lo que hago, lo hago con mi identidad.
-¿Quién iba a querer llamarse Caín? Es de mal gusto.
-Significa lanza, no hay nada de malo en ello. Es el nombre que me pusieron los que me engendraron.
-Vaya una forma de referirte a tus padres.
-Yo no tengo padres. Nunca he tenido a nadie que se preocupe por mí.
-No habría nada de malo en ello si no fuese porque Caín mató a su hermano con esa lanza…
-Me conozco la historia muy bien. Sí, Caín es una terrible criatura que jamás debería de haber existido. Todo el mundo le odia por esa historia que cuenta un libro anónimo. ¿Sabes? La cultura popular cuenta que es el padre de todos los vampiros. Y los humanos que adoran al demonio, se llaman a sí mismos cainitas porque siguieron sus pasos. Es un nombre muy popular.

Amara se le quedó mirando muy seriamente. Ése tenía que ser el nombre que habría adquirido al convertirse en un caído. Dios nunca le pondría ese nombre a un ser de su creación. Aún así había algo raro. Que solo tuviese un ala le parecía sorprendente. La extirpación de alas era el castigo más severo que podía recibir un ángel. Sin embargo, Caín poseía sólo un ala. ¿Podría haber sobrevivido con tan sólo una?

-Entremos dentro.

* * *

Por dentro, la discoteca era más grande de lo que parecía. La pista estaba repleta de jóvenes desbocándose y dándolo todo al son de la música, una melodía que hipnotizaba, que les poseía por completo. Amara sentía como se adentraba en su cuerpo y le arrancaba movimientos. Quería bailar, dejarse poseer, olvidarse de todo lo demás. Las luces de colores junto con el humo al principio la mareaban, pero pronto esa sensación desapareció dando lugar a una euforia que nunca antes había sentido. Observó a los gogós que bailaban en diferentes plataformas con bastante poca ropa y sintió envidia de la forma en que se movían. De vez en cuando los lanzallamas arrojaban furiosos llamas de fuego y se notaba la subida de temperatura instantánea. Otras veces, una descarga de humo caía desde los niveles superiores hasta el centro de la pista. La joven estaba deseando probar aquello.

-Vamos primero a la barra.- le dijo telepáticamente Caín.

La verdad es que allí resultaba prácticamente imposible comunicarse hablando así que su habilidad resultaba bastante útil. Hacerse camino entre la muchedumbre no les fue muy difícil, todos se apartaban aterrorizados al percibir al diablo. La estancia estaba llena de sofás de terciopelo rojo y negro ocupados por parejas desbordantes de pasión. Olvidarte de la gente que te rodea, entregarte de esa forma a alguien como si estuviesen en un mundo solo para ellos dos…los humanos eran afortunados. De pronto, un joven cayó inconsciente sobre uno de los sofás. La mujer con la que estaba se relamió y Amara percibió como miraba lujuriosamente a Caín. Éste simplemente agarró a su acompañante por el brazo y tiró de ella para que avanzase más rápido. La diablesa rápidamente forjó una mirada inculcada de odio y se la dedicó a Amara, la joven de cabellos rubios, blanca piel y vestido blanco que acaparaba todo el interés del joven de cabellos oscuros y mirada electrizante.

-¿No se puede hacer nada por él?
-Le ha absorbido el alma. Si hiciese más caso de lo que dice su religión eso no hubiera pasado.

Muchos hombres se quedaban abobados mirando al ángel. Los más atrevidos incluso le agarraban e intentaban hablar con ella, aunque acababan huyendo despavoridos ante la inquisidora mirada de Caín.

-Si alguno te molesta, dímelo.

En la barra, uno de los camareros no paraba de sonreírla, pero Caín le ignoró por completo y le susurró algo a una mujer de ardiente cabellera roja. Ésta sonrió y se perdió entre unas estanterías repletas de botellas de los más diversos colores y marcas. Cuando volvió, apoyó fuertemente dos vasos de cristal y acarició descaradamente la cara de Caín. Él simplemente se dedicó a sacar un cigarro y a posarlo sobre sus labios mientras la camarera les llenaba los vasos. Amara percibió como sus ojos verdosos se tornaron por unos instantes, dorados. El cigarro se encendió y sus ojos volvieron a su tonalidad normal. El ángel se quedó ensimismada contemplando la cocaína consumirse en sus labios. En los labios que había estado a punto de alcanzar antes, en el ascensor. En ese momento no la importaría ser cenizas… ¿En qué estaba pensando? Apenas había bebido un trago y ya estaba dejándose caer en su trampa. Si eso es lo que pretendía él, lo llevaba claro. Además, no podía fiarse de esa camarera, a saber lo que le habría echado en la bebida. Caín le ofreció una calada de su cigarrillo. No le atraía lo más mínimo pero ya que había llegado hasta allí, tenía que probarlo todo. No pensaba dejar nada sin hacer para luego no arrepentirse. Si desobedecía las normas, lo haría bien. El humo estaba muy caliente y le irritaba la garganta. Aunque intentó evitarlo, sólo consiguió que sus ojos se humedecieran y al final acabó en un ataque de tos. La camarera se reía sonoramente mientras que Caín la miraba con una expresión indescifrable. Le dirigió una mirada a la pelirroja y ésta sacó unos vasos de chupitos y unas rodajas de limón.

-Déjame quitarte el mal sabor.

Agarró un salero y se dirigió hacia ella con él. Con la otra mano sostuvo su muñeca y la roció con la sal. Con su negra lengua lamió cada centímetro de su piel hasta asegurarse que no se había dejado ni un solo granito. Después, se bebió de un trago rápido el líquido transparente de su vaso, para inmediatamente después, posar una rodaja de limón sobre los labios de la chica. Caín mordió fuertemente el cítrico aprisionando sus labios con los de ella. El ácido resbalaba por sus bocas mezclándose con su saliva. Y por una vez, Amara pudo olvidarse de la música, de la gente que había a su alrededor. Solo existían su boca y la de Caín absorbiéndose en cada movimiento.

-Ahora es tu turno.- le dijo cuando ya se hubo separado de ella por completo.

Amara cogió el salero y con decisión, retiró el cabello oscuro de su cuello para poder llenárselo de sal. Caín cerró los ojos mientras disfrutaba del momento y se dejaba hacer. Amara estuvo más tiempo del necesario besando su cuello. Finalmente se bebió de un trago el chupito. Aquello era aún peor que el tabaco, le ardía todo su interior y le dieron arcadas. Tuvo que llevarse rápidamente el limón a la boca y lo exprimió ferozmente.

-No deberías estar aquí. Se acerca la hora- le dijo la camarera a Caín
-Tengo derecho a disfrutar de mi últimos momentos de libertad como me de la gana, Areúsa.
-Pero no los estás aprovechando bien…Acompáñame, me gustaría mostrarte una cosa.

Sus cabellos y su mirada centelleaban bajo la luz de los focos. Él se le quedó mirando fijamente un tiempo hasta que finalmente optó por seguirla.

-Pórtate bien.- le susurró telepáticamente.

Y ahí la dejó, sola entre toda aquella multitud de personas colocadas de sustancias extrañas mientras se iba con la tal Areúsa a que le enseñase lo que le tenía que enseñar… Cosa que no estaba dispuesta a permitir. No podía olvidarse de ella tan fácilmente después de todas las molestias que le había causado.

Se dispuso a seguirles escaleras arriba. Fue ascendiendo por las diferentes plantas y estilos musicales, pero no tenía ni idea de donde se habían metido y el alcohol comenzaba a nublar su mente. La música martilleaba su cabeza arrastrándola a esa dimensión extraña a la que se estaba transportando. En el cuarto piso no había música ni luces flasheantes. Toda la habitación estaba cubierta de camas. Echó un vistazo al harem pero no vio ninguna cabellera roja destacando sobre las demás. Ya había perdido la cuenta de en qué planta estaba, cuando llegó a un tramo que estaba cortado y que ponía “sala V.I.P.” Amara hizo caso omiso del cartel y se adentró.

La sala era bastante amplia y había un jacuzzi en medio de aquel maremágnum de lujuria desenfrenada. Se quedó entre aquella orgía sin saber cómo reaccionar. Pronto, fueron depositando su atención en ella. La temperatura había descendido bruscamente. Sentía mucho frío y quería temblar, pero tenía que dominar su cuerpo para no demostrar debilidad. Estaba rodeada de demonios y parecían muy poderosos. Cada uno poseía un peinado bastante llamativo. Sus ojos rojos refulgían bajo la tenue luz color rojizo que proyectaban unas lámparas de diseño exclusivo. Ya se habían tenido que percatar de que ella era un ángel. Tuvo la tentación de decir que Caín le había invitado, pero si lo que éste le había contado sobre él era cierto, no serviría mucho ya que él no era más que un mero diablo. Mientras pensaba cómo iba a hacer para que una aprendiz de ángel pudiese escapar de la nobleza del Infierno, se le vino a la mente la imagen del niño que le había hablado en aquellas visiones.

Nunca apagues tu luz.

Su cuerpo empezó a emitir una luz violeta muy intensa que los cegó a todos. Ésa era su oportunidad. Salió de ahí lo más deprisa que pudo. No quería inmaterializarse porque Metatrón podría verla. Encontró una salida de emergencia y sin pensárselo dos veces salió por allí. El aire nocturno golpeó su cara despejando su aturdida mente. Sintió una mano fría agarrándola del brazo y tirando de ella. Se trataba de Caín, que la estaba conduciendo hacia un callejón oscuro y sin salida.

-Te dije que te comportaras, pero claro, eso es demasiado para la señorita “hago lo que me da la gana porque soy la más bella y la más lista”
-¿Y qué pretendías que hiciera? ¿Qué me quedase de brazos cruzados esperando a que te apeteciese volver?
-¡Fuiste tú la que me provocó! No pretenderías que fuese por ahí en ese estado…
-…Lo del limón y la sal fue idea tuya…Además, ¿no decías que me ibas a quitar la virginidad?
-¿Te hubieses dejado por las buenas?- le susurró mientras la acorralaba contra la pared.
-Qué manía con acorralarme… ¡Claro que no me hubiese dejado! Pero no ibas por mal camino…De perderla con alguien ¿por qué no iba a hacerlo contigo?.-se sonrojó al darse cuenta del significado de sus palabras-. Al fin y al cabo eres el que más atención me ha prestado y así no metería a ningún ángel en problemas…

El diablo emitió un suspiro muy leve mientras negaba con la cabeza.

-No eres consciente del lío en que estás metida…y pretendes complicarlo más todo… - Estás acorralada en un callejón por el rey de Enoc, rey de la ciudad maldita y en apenas unas horas, Señor de los Siete Infiernos. Y se me están ocurriendo seiscientas sesenta y seis cosas que hacerte y ninguna buena.-Su respiración se volvía más entrecortada a medida que la iba acariciando cada vez con más intensidad.

-Si no eres más que un diablo unialado…
-…Y en esa sala estaba Astaroth, uno de los príncipes. Y está piradísimo. Nunca sabes por donde va a salir pero nunca suele ser bueno. Y tú lo has deslumbrado con el rayo de la transmutación. A él y a otros muchos más, incluidos tres de los siete Pecados Capitales.
-No estoy en condiciones de seguirte…

Amara sintió como algo viscoso recorría sus hombros y se ceñía en torno a su cuello. De reojo pudo ver que era una cola que le salía a Caín por detrás.

-Ni te imaginas la de cosas que puedo hacer con ella.

Comenzó a besarla intensamente. Primero en la boca y después fue descendiendo. A Amara le estaba costando mantener la compostura. Resultaba demasiado tentador dejarse llevar, pero recordaba lo que le había pasado al chico de la discoteca y no quería acabar igual. Ya llegaba el momento de actuar. Caín seguía haciendo delicias por su cuerpo. Se detuvo en seco al llegar a los botones de su escote.

-Te follaría ahora mismo, pero ella está observando ahora y no lo permitiría…- le dio la espalda mientras seguía hablando.-… Dicen que las vírgenes saben mejor, pero yo las prefiero con exp…

No pudo acabar la frase porque un fuerte dolor comenzó a invadirle y cayó al suelo sin fuerzas.

-Tú me avisaste de que no confiase en ti, por eso me preparé. Sin embargo, tú me subestimaste hasta el punto de darme la espalda.- Le enseñó un frasco de cristal con un líquido verdoso y unos cabellos sumergidos en su interior.- Esto es un veneno especial que he conseguido del laboratorio del arcángel Rafael. Y lo que hay en su interior es un mechón que arranqué de tu cabeza durante el viaje en moto. Y tú que no querías llevar casco…- Caín se estremecía sobre el sucio asfalto mientras farfullaba algo que Amara no conseguía entender.- He hecho un hechizo especial para que cualquier cosa que le pase a cualquier parte de tu cuerpo le pase al cuerpo entero. Ah, por cierto, es altamente inflamable.- Hizo aparecer un mechero en su mano y lo prendió acercando la llama al líquido verdoso.- Yo no sé lanzar fuego como hace Nathan, ni encender cigarrillos cambiando el color de mis ojos, mas tengo mis propios métodos para hacerte arder.- Caín podía escuchar el ruido que hacía el mechero al encenderse y apagarse ya que mientras ella hablaba, iba jugando con él. Según hablaba, su tono de voz se iba volviendo más amenazante.- Quiero me lo expliques todo: qué quieres de mi, que es lo que esa marca me hizo ver, quien eres en realidad y cuáles son tus verdaderas intenciones, por qué has querido que traiga la Corona de Espinas, qué es eso del Señor de los Siete Infiernos, los Pecados Capitales y lo que estáis preparando los demonios para las seis horas y seis minutos de hoy día seis del sexto mes. TODO.

-No dispongo de tanto tiempo.
-Dispones de tanto tiempo como yo te quiera dar.

Caín se tendió boca arriba contemplando el cielo que se tendía sobre ellos, aunque la contaminación ocultaba el manto estrellado. De pronto, el asfalto comenzó a desvanecerse. Las paredes del callejón, las farolas, todo se desvanecía. Habían sido transportados a una especie de dimensión alternativa.

-¿Lo has hecho tú? No está nada mal para una aprendiz…
-Pero es muy pequeña, no hay nada más allá de donde estamos tú y yo.- En efecto, ella podía crear pequeñas dimensiones, pero era la primera vez que introducía a alguien en ella y el esfuerzo le había dejado bastante cansada. Volvió a acercar el mechero al veneno.- Habla de una vez.
-Ya te dije quien soy yo. Es cierto que sólo soy un diablo, pero me han elegido para ocupar el lugar que hasta ahora ocupaba Lucifer.
-Lucifer murió a manos del arcángel Mikael.
-Un ser tan poderoso no puede morir. Simplemente está esperando el momento oportuno de reencarnarse. Pensasteis que con la caída de Lucifer nos habíais derrotado, pero eso es lo que él quería que os pensarais. Gracias a ello, su cuerpo pudo ser usado para convertir el Infierno que era por entonces Infernalia, en la fortaleza que es ahora. La última voluntad de él fue que no matasen a Lilith, y Mikael se la concedió.
-¿Lilith?
-La primera mujer. Huyó del Edén y fue a caer en brazos de Lucifer. Lilith recogió el cuerpo de Lucifer y lo llevó a Infernalia. Desde entonces, gracias a la energía y sangre de nuestro señor oscuro, hemos podido desarrollarnos y hacer aquel lugar al que Metatrón había condenado a los demonios, habitable. Pero poco a poco nuestro señor se ha ido debilitando y apenas le queda energía. Los demonios más poderosos se han aprovechado de eso denominándose a sí mismos príncipes del Infierno. Son seis y cada uno gobierna en uno de los niveles infernales o infiernos. En el séptimo es donde se haya nuestra majestad. Como consecuencia, los niveles de energía oscura se han disparado y ya nos han llamado la atención, igual que a vosotros, de que este desorden no puede seguir así.
-¿Entonces te han elegido a ti como sustituto?
-¿Entiendes lo que eso significa? Tendré que entregar mi cuerpo y mi sangre para poder mantener Infernalia. Eso es lo que pasará cuando llegue la hora maldita.
-Entonces no dejaré que vayas. Si no vas, impediré que Infernalia se haga más fuerte.
-Entonces buscarán a otro.
-Así no mueres tú.
-Mi alma no moriría. De hecho la idea me gustaba, así podría cambiar de cuerpo ya que de éste estoy bastante cansado. El problema es que ya realicé un conjuro parecido y todavía no me he recuperado. Necesito mucho poder para poder llevarlo a cabo. Por eso quería la corona de espinas.
-Está maldita.
-Una maldición más. Las colecciono.- exclamó con ironía.
-Yo pensaba que a los demonios no les costaba mucho cambiar de cuerpo.
-Yo no soy un demonio. De todas formas, gracias a ti he encontrado una solución alternativa.
-¿Gracias a mi?
-Areúsa, la camarera, es uno de los Pecados Capitales. Areúsa es su verdadero nombre, pero es más conocida como Invidia*. Resulta que tiene una habilidad muy útil. No se me había ocurrido esa posibilidad, pero ella se ha ofrecido voluntaria. Así que no temas por mí. No voy a quedarme en un cuerpo atrapado sacrificando mi energía por esos imbéciles de la nobleza.
-Por la forma en que hablas de Metatrón y los arcángeles, de tus padres e incluso de tus superiores, ¿es que no le tienes aprecio a nada?
-Si eso fuese así no me molestaría en seguir existiendo. Precisamente los que has nombrado son mi objetivo. Contra el resto no tengo nada, bueno, sí, tu amigo el lanzallamas. Pero eso le pasa por ir de arrogante.
-¿Por qué tienes sólo un ala?
-Nací así, era un semiángel. Por eso en el Cielo no me veían muy bien. A tu señor Metatrón se le ocurrió que sería buena idea hacerme completamente inmortal ya que no lo era, pero para ello me marcó con una maldición, de forma que todo el que me viese o me odiase, o huyera de mí por el terror que le causaba. De esa forma estaba condenado a vivir en la soledad eternamente.
-Pues no parece surtir mucho efecto…
-Si te hubieses fijado bien, te habrías dado cuenta de que la mayoría se apartaban de mi.
-Lo que vi fue como te miraban algunas…
-A veces el odio viene acompañado de lujuria y con los Pecados Capitales parece ser que no funciona. A los cainitas, que también tienen la marca, obviamente tampoco les afecta. Sin embargo, a ti tampoco te afecta, por lo que confirma mis sospechas ya que no eres la primera, pero sí de las pocas que parecéis ser invulnerables.
-¿Cómo que los cainitas tienen la misma marca?
-Es hereditaria, vamos que se la he traspasado a toda mi descendencia…lo que pasa que está en un lugar que antes iba al descubierto, pero se ha evolucionado en la forma de vestir…
-¿A toda tu descendencia?
-Soy de los diablos más antiguos que existen. Cuando huí del cielo…hice muchas cosas, pero acabé fundando Enoc junto con Lilith…fueron buenos tiempos.- su voz se había vuelto nostálgica.
-Semiángel….descendencia…- Por la mente de Amara pasaban muchas teorías y cada cual más absurda.
-La humanidad se divide en dos clases: los abelitas y los cainitas. Los primeros adoraron a vuestro dios y se dedicaron a venerarle y constituyeron la Inquisición. Los segundos, trabajaron la tierra y se dedicaron a desarrollar el arte y a mejorar la calidad de vida con la tecnología. Todos estos cainitas tienen la misma marca. Los de la Inquisición se piensan que se la tatúan como parte de un ritual o algo así.

Amara estaba sorprendida. No sabía como encajar toda esa información.

-¿Me estás diciendo que la mitad de los humanos son descendientes tuyos, un semiángel caído? ¿Y qué fue de Lilith?
-… Fue devorada por un vampiro.
-¿Entonces las leyendas que dicen que los vampiros vienen de Caín?
-Los hijos que heredaron mi parte humana y la de Lilith, nacieron humanos. Los otros…de ahí surgieron los vampiros.
-Caín…
-No puedes comprender varios milenios de sufrimiento en una noche. No le des más vueltas. Soy fruto de la unión de un ángel con un humano. Me traicionaron y acusaron de algo que yo no había hecho. Los arcángeles utilizaron dichas acusaciones para poder torturarme. La mezcla de razas es lo que peor visto está. Yo huí y formé mi propia vida. Afortunadamente no todo fue oscuridad…- recordó la sonrisa de Ireth evadiendo su tormento.- Por eso aún no he sucumbido al odio. Tengo una razón por la que luchar y resistir. Y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por conseguir mis objetivos. Y tú eres la oportunidad que estaba esperando. Por eso necesito que te mantengas pura, en el cielo no pueden sospechar de ti.
-No sé que puedo hacer en todo esto…
-Tú que has comido del fruto prohibido lo has visto, ¿verdad?
-Aquello no fue real…
-Tan real como la conversación que estamos manteniendo.

Sintió la voz de Caín detrás de ella, susurrándola al oído. Al girarse lentamente comprobó alarmada que en realidad estaba detrás suyo abrazado a ella, con su rostro sobre su cuello. Miró de reojo el frasco, pero ya no había ningún cabello en su interior.

-Llevas toda la noche poniendo especial empeño en que no te leyese la mente. Ya sabes, dicen que más sabe el diablo por viejo que por sabio.

Una mano llena de garras se posó sobre su frente. Sintió que algo la golpeaba su tercer ojo y perdió el conocimiento al instante. Caín la recogió entre sus brazos antes de que cayese al suelo. La dimensión que había creado se desvaneció en una lluvia de flores de cerezo.

-Me encantaría pasar más tiempo contigo, pero tengo una ceremonia de coronación pendiente. A mis sacrificios no les gustará esperar.

Extendió una mano sobre el pecho del ángel y una corona de negras espinas y con amatistas incrustadas se materializó ante él. Cerró el puño que había extendido y la corona volvió a inmaterializarse.

-De momento me la quedo yo, estará más segura conmigo. Cuando llegue el momento te la devolveré.

Un portal interdimensional se abrió en el suelo. Parecía un agujero negro. Se dispuso a sumergirla lentamente en él, como si de un lago se tratara. Cuando estuvo completamente sumergida, la soltó. Un cuervo apareció graznando de entre las sombras para posarse sobre el hombro del diablo. El ave comenzó a brillar transformándose en un ala que se unió a la espalda de él. Liberó su otra ala y desapareció en un tornado de plumas negras.

CONTINUARÁ


*Invidia: es Envidia en latín

Los laismos me están dando dolor de cabeza(y yo que nunca tenía problemas con esto, ahora lo paso fatal porque en una conversación entre chico y chica si uso todo el rato puede crear confusion)Seleccionad capítulo:

Evelyn y jessy dijo...

guau!!!
me encanta como escribes
me tienes intrigada
sube el proximo xd
bssss
y gracias por el comentario

Luxuria dijo...

muchas gracias a ti eve^^

a ver cuando puedo escribir el siguiente que se acercan los examenes de la universidad y lo llevo bastante mal asíq ue me tengo que poner las pilas, pero haré lo que pueda :)

Inspiration Club dijo...

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Esperamos verte por el club.

Anónimo dijo...

bueno te voy a decir que hace un rato he empezadoa leerme tu historia y me ha encantado!!!...es muy buena tanto que en 45 min me he leido ya los primeros quice capis y me comienzo a plantear que haré cuando se me acabe lo que tienes escrito...por lo general no soy buena haciendo criticas negativas ya que apenas suelo fijarme en los detalles de una historia...por ahora solo he visto un detallito en la tuya, en el capi 15 que es en el que estas... en una parte dices -entremos dentro....eso es una redundancia, podrias decir entremos nada mas o vamos dentro...pero usar los dos juntos es un mal uso del lenguaje...eso nada mas ^.^ espero que no te moleste la correccion ya que lo hago con afan de ayuar nada mas...cuidate muchoo
infinitas felicitaciones por tu inmenso talento
besos
chauu

frani

Luxuria dijo...

muchas gracias Frani!! de verdad :d Y no te preocupes por corregirme, todo lo contrario, me gusta que lo hagáis ya que así puedo mejorar si es una de las ventajas de compartirlo con vosotros.

abhora arreglo eso que me dijiste^^ Espero que el resto te guste

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